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Sociedad

Tecnópolis, a un paso del negocio privado: La Nación busca quedarse con el predio por 25 años

Hace 4 horas

El Estado avanza con una concesión de largo plazo que puede transformar un espacio de acceso popular en un negocio privado de espectáculos y eventos.

El Gobierno nacional avanza con la concesión por 25 años del predio de Tecnópolis y el grupo empresario La Nación aparece entre los dos oferentes que siguen en carrera. El Estado conservará la propiedad de las 54 hectáreas de Villa Martelli, aunque cederá su explotación comercial durante un cuarto de siglo. La situación abrió un debate sobre el destino de uno de los grandes espacios recreativos gratuitos que tuvo el conurbano.

La licitación establece un canon inicial de alrededor de $611 millones mensuales y contempla que el predio pueda desarrollar actividades recreativas, culturales, educativas, deportivas y de integración comunitaria. Sin embargo, la transformación del modelo supone el reemplazo de una política de acceso gratuito que durante años permitió que familias de distintos puntos del Gran Buenos Aires utilizaran Tecnópolis como lugar de entretenimiento, aprendizaje y espectáculos.

El Grupo La Nación, asociado a Buenos Aires Arena, quedó en carrera junto al empresario Marcelo Fígoli luego de que el grupo Werthein se alejara del proceso. La adjudicación definitiva todavía no aparece formalizada públicamente, por lo que no puede afirmarse que el predio ya haya sido entregado al grupo mediático. Sí existe, en cambio, una licitación que habilita a un privado a explotar durante 25 años un inmueble que continúa perteneciendo al Estado.

La discusión recuerda a otra controvertida operación de los años 90: la venta del predio de La Rural durante el gobierno de Carlos Menem. En diciembre de 1991, la Sociedad Rural Argentina compró por US$30 millones un terreno de unas 12 hectáreas en Palermo. Años después, peritajes judiciales estimaron que su valor era de al menos US$131,8 millones y la Justicia cuestionó la operación por el precio considerado vil y por la falta de intervención del Congreso. Menem terminó condenado en 2019 por la venta, aunque la Justicia no ordenó restituir el predio.

La diferencia jurídica es importante: Tecnópolis no cambia de dueño. Pero el interrogante político y social es parecido: qué ocurre cuando un espacio construido y sostenido como patrimonio público deja de priorizar el acceso gratuito y pasa a organizarse alrededor de su explotación comercial. La Rural fue una transferencia definitiva; Tecnópolis puede convertirse, durante 25 años, en otra forma de resignar el uso popular de un terreno estatal de enorme valor estratégico.