La Ciudad recibe a diario a millones de trabajadores del conurbano que hacen funcionar su economía, pero el Gobierno porteño ahora les niega el mismo acceso al principal paseo ambiental y les cobrará entrada por no vivir en CABA.
La decisión del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, de implementar la denominada "prioridad porteña" en el Ecoparque generó una fuerte polémica. El nuevo esquema establece que los residentes de la Ciudad de Buenos Aires podrán ingresar gratuitamente, mientras que quienes vivan en la provincia deberán pagar una entrada. La medida fue presentada como un reconocimiento a quienes sostienen el espacio con sus impuestos, pero rápidamente despertó cuestionamientos por el trato diferencial hacia los bonaerenses.
Las críticas alcanzaron incluso al ex jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, quien cuestionó el anuncio con un mensaje en sus redes sociales: "Un buen número de los que te cuidan, te curan y te educan tienen que pagar. ¡Qué locura!". La publicación fue interpretada como una referencia a los miles de trabajadores bonaerenses que todos los días cruzan la General Paz para desempeñarse en hospitales, escuelas, fuerzas de seguridad y otros servicios esenciales que hacen funcionar la Ciudad.
El debate también reavivó una discusión más amplia sobre la relación entre la Ciudad y el conurbano. De acuerdo con distintos estudios de movilidad del Área Metropolitana de Buenos Aires, alrededor de 1,3 millones de personas ingresan diariamente desde la provincia hacia la Capital por motivos laborales o de estudio. Municipios como La Matanza, Lanús, Lomas de Zamora, Quilmes, Avellaneda, Morón, San Martín, Tres de Febrero, Vicente López y San Isidro aportan buena parte de esa población que sostiene la actividad económica, comercial, educativa y sanitaria porteña.
Para los detractores de la medida, la "prioridad porteña" trasciende el debate sobre quién financia un espacio público y termina consolidando una división entre porteños y bonaerenses. En ese contexto, algunos vinculan este tipo de políticas con el estereotipo que comenzó a instalarse sobre los argentinos tras el Mundial, cuando desde distintos sectores del exterior surgieron acusaciones de racismo y discriminación. Si bien aquellas polémicas estuvieron ligadas a otros episodios, consideran que establecer beneficios según el lugar de residencia alimenta una imagen de exclusión que resulta difícil de separar de ese debate y profundiza la histórica estigmatización de quienes viven del otro lado de la General Paz.











