La ruptura del PJ local se acelera antes del cierre de listas: un armado que se corre del esquema provincial, viejos nombres que reaparecen y una interna que desordena el tablero de Máximo Kirchner, mientras la gestión municipal insiste con la unidad.
El peronismo de Morón entró en una fase de descomposición interna que impacta más allá del distrito. En las horas previas al cierre de listas, el sector alineado con Martín Sabbatella y La Cámpora resolvió competir con boleta propia y abandonar el armado consensuado que contaba con el aval del gobernador Axel Kicillof. La decisión no solo rompió la frágil paz local: también le desordenó la interna al presidente del PJ bonaerense, Máximo Kirchner, que venía promoviendo una estrategia de alineamiento y disciplina territorial.
La lista que expresa esa ruptura lleva como cabeza a Paula Majdanski, con Nadia Diz ocupando un lugar central en el armado. Ambas pertenecen a la agrupación La Marechal, referenciada en el concejal Gabriel Barquero, un nombre que en Morón sigue asociado a un episodio que marcó a fuego la política local y que hoy vuelve a colarse en la discusión interna.
Se trata del escándalo de los ñoquis en la Legislatura bonerense, denunciado en 2021, cuando vecinos del distrito aseguraron haber sido anotados como empleados sin su consentimiento tras ser convocados con promesas de planes sociales. Según esos testimonios, nunca cobraron los sueldos que figuraban a su nombre, mientras terceros percibían salarios elevados. El caso tuvo repercusión nacional y dejó un daño político que, lejos de disiparse, reaparece cada vez que esos nombres vuelven al centro de la escena.
En contraste, el sector que impulsa a Claudio Román logró consolidarse con el respaldo del intendente Lucas Ghi, del Ejecutivo provincial y de la conducción partidaria bonaerense. Ese armado reúne a organizaciones políticas y sindicales del distrito y se presenta como la opción orientada a preservar la unidad, el orden interno y la gobernabilidad local. Mientras desde la gestión municipal se insiste en sostener un peronismo alineado y previsible, la jugada de Sabbatella y La Cámpora no solo reavivó viejas tensiones en Morón: también terminó complicando el esquema de conducción que Máximo Kirchner intenta ordenar en toda la provincia.











