La funcionaria se convierte en la primera mujer en ocupar la Jefatura de Gabinete en la historia del municipio. Su nombramiento consolida el liderazgo del intendente, que apuesta por una gestión más ágil y coordinada, en medio de críticas que señalan una supuesta apertura hacia sectores externos a su espacio político.
Lucas Ghi anunció la incorporación de Estefanía Franco como nueva jefa de Gabinete del municipio de Morón. La decisión marca un hito en la historia local: es la primera vez que una mujer asume ese cargo en la estructura municipal. Pero además de su carácter simbólico, el nombramiento encierra una decisión política de peso: concentrar la coordinación del Ejecutivo en una figura de confianza y reorganizar las áreas de gobierno para ganar eficacia en la gestión.

Franco, que venía desempeñándose en funciones de coordinación interna, asumirá con amplias facultades y una presencia transversal en las distintas secretarías. El nuevo esquema refuerza la autoridad del intendente y busca unificar criterios de trabajo luego de un período de tensiones internas y reacomodamientos. En paralelo, algunos funcionarios con trayectoria en el gabinete perdieron peso relativo, mientras que otros fueron ratificados, en un movimiento que ordena sin romper.
La medida fue leída por algunos sectores como un intento de “abrir el juego” hacia otros espacios políticos. Sin embargo, desde el entorno de Ghi se interpreta en otro sentido: no como concesión, sino como afirmación de un proyecto propio que prioriza la capacidad de gestión por sobre los alineamientos partidarios. En un contexto en el que las discusiones ideológicas tienden a paralizar la acción, el intendente eligió un camino pragmático y de resultados.
La designación de Franco, además, proyecta un mensaje de renovación institucional y de perspectiva de género. Su llegada a la jefatura de Gabinete no solo corrige una deuda histórica en términos de representación, sino que también introduce una mirada distinta sobre la gestión cotidiana, orientada a la planificación y al seguimiento cercano de las políticas públicas.
El desafío de esta nueva etapa será doble: consolidar un equipo con cohesión y sostener la confianza de una sociedad que demanda soluciones concretas. Ghi parece haber entendido que para gobernar en tiempos complejos hace falta combinar experiencia y frescura, firmeza y apertura, convicción y diálogo. La incorporación de Franco, lejos de ser una concesión, refuerza ese equilibrio.











