La tasa de empleados sin aportes, de más de 36% promedio, es una causa del elevado índice de prestaciones con moratoria, que en varios municipios del conurbano supera el 70%
En el conurbano bonaerense, cuatro de cada diez asalariados están en la informalidad. Esa incidencia del grupo de trabajadores sin aportes a los sistemas jubilatorio y de salud –que se eleva a más del 56% entre quienes no terminaron el ciclo educativo secundario– es más alta en esa región que en el país en general y, por ejemplo, que en la ciudad de Buenos Aires, donde uno de cada cuatro empleados no está registrado. A la vez, es una tasa más baja que la de centros urbanos como el Gran Salta, Gran San Juan, Gran Tucumán y las ciudades de Concordia (Entre Ríos) y Santiago del Estero y La Banda, donde cerca de la mitad de los empleados no cuenta con aportes.
Los datos, consignados por un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política, IIEP (UBA-Conicet), surgen del análisis de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec, según resultados al tercer trimestre de 2024, cuando la tasa promedio para el país de empleados sin aportes fue de 36,7%. En el cuarto trimestre ese índice cayó levemente, a 36,1%, aunque lo cierto es que se mantiene en niveles similares (y altos) desde que se recuperó el empleo tras la crisis causada por la pandemia de Covid-19 (la tasa bajó fuertemente en 2020, pero solo porque se destruyeron muchos más puestos informales que formales).
La estadística del empleo asalariado del sector privado registrado en el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), en tanto, muestra que a diciembre de 2024 hubo una caída de puestos en blanco de 1,6% respecto de ese mes de 2023, aunque en julio del año pasado se revirtió la tendencia a la caída y hubo leves incrementos.











